Medicina y método: ciencia y evidencias

La idea principal es sencilla y no debería ser controvertida. Las evidencias, por ejemplo los ensayos clínicos, son fundamentales para llegar a una conclusión. ¿Es eficaz y seguro un tratamiento? Pero esto no excluye la necesidad de tener en cuenta el conocimiento previo disponible. ¿Se han hecho otros ensayos en el pasado? ¿Se puede plantear un mecanismo biológico sugerido por las investigaciones anteriores? Por ejemplo, si evaluamos la homeopatía, además de las evidencias de los ensayos que se hagan, debemos incorporar las lecciones de la química más básica. Es imposible que la homeopatía funcione, ya que si no hay moléculas no puede haber efecto alguno.

Medicina Basada en Evidencias

El método más popular de adquirir nuevos conocimientos en medicina es hacer ensayos clínicos para, en base a ellos, llegar a una conclusión. Se comprueba si el tratamiento funciona o no funciona y si es seguro o no. A este método se le denomina habitualmente Medicina Basada en Evidencias.

cclogo300x350

colaboración Cochrane

El guión a seguir sería el siguiente. 1. Se nos ocurre una nueva posible terapia. 2. Se diseñan varios ensayos clínicos para evaluar la eficacia y la seguridad del tratamiento. Estos ensayos, siempre que sea posible, deben incluir un grupo tratado y un grupo control y ni los pacientes ni los médicos deben saber quien está recibiéndolo y quien no. Debido a este desconocimiento, a este tipo de ensayo se le denomina de doble ciego. Así se evitan posibles sesgos en la evaluación de los pacientes y en el análisis de los datos.

Los ensayos clínicos son la base de la medicina

Los resultados del ensayo son las evidencias con las que podremos evaluar si los pacientes tratados están mejor que los no tratados (el tratamiento es eficaz) y si no han aparecido efectos secundarios serios (el tratamiento es seguro). Llegar a una conclusión sólida requerirá un buen número de pacientes, pero esto no siempre es fácil de conseguir en un solo ensayo. Para superar este problema podemos evaluar varios ensayos conjuntamente. Agrupando las evidencias de todos los ensayos, las denominadas revisiones sistemáticas y los meta-análisis obtienen conclusiones mucho más sólidas que las de cualquier ensayo individual. Existe una respetada colaboración independiente, llamada Cochrane, que tiene por misión realizar estas revisiones. Esta metodología, basada en evidencias, es muy potente y nos ha servido bien. Ha demostrado la eficacia de muchos nuevos tratamientos, y, en contra de las afirmaciones de las empresas farmacéuticas, la ineficacia o la peligrosidad de otros.

Los límites de la evidencia

Las evidencias son el modo que tenemos de preguntarle al Cosmos su opinión. Cuando se trata de aerodinámica, salud o cualquier otra cosa, mejor escuchar al Cosmos que a cualquier otro. Nadie discute la necesidad de recoger y tener en cuenta las evidencias de los ensayos clínicos, pero algunas voces críticas nos recuerdan las limitaciones de no tener también en cuenta el resto de evidencias, vengan o no vengan de ensayos clínicos. ¿Qué dice la colaboración Cochrane sobre la homeopatía?

“En vista de la ausencia de evidencias no es posible hacer comentarios sobre el uso de la homeopatía como tratamiento de la demencia”

“No hay evidencias suficientes para evaluar el posible papel de la homeopatía en el tratamiento del asma.”

“Actualmente hay pocas evidencias sobre la eficacia de la homeopatía para el tratamiento del trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Es recomendable desarrollar protocolos de tratamiento óptimos antes de hacer nuevos ensayos clínicos aleatorios.”

“Los datos no son suficientemente claros como para hacer una recomendación general sobre el uso del  Oscillococcinum como primera línea de tratamiento en la gripe. Se requieren más investigaciones, pero el número de individuos debe ser grande.”

¿Podemos concluir que la homeopatía no funciona?

¿Se necesitan más investigaciones para concluir que tratar con agua con azúcar no cura el asma?  ¿Cómo es posible? ¿Es que los médicos que colaboran en Cochrane no han estudiado química básica en la facultad? ¿Si no hay moléculas cómo puede haber efecto? ¿Cómo una evaluación de tantas evidencias puede llevarnos a respuestas tan pírricas? Cuando se trata de un tema sanitario, no llegar a respuestas claras, a pesar del absurdo de los tratamientos propuestos, es un grave problema social.

Ecliptica_diagrama
La Tierra se mueve

A nadie se le ocurriría afirmar que no existen suficientes evidencias de que la Tierra gira alrededor del Sol y, sin embargo, sí se hacen afirmaciones que violan los principios más básicos de la química. Pero, ¿dónde radica el problema? En dos principios erróneos de la Medicina Basada en las Evidencias. En primer lugar, no es cierto que las evidencias, que los ensayos clínicos, estén lo suficientemente exentos de problemas como para que las conclusiones derivadas a partir de ellos no estén ligeramente sesgadas. En segundo lugar, y esto es lo más importante, no se puede obviar el conocimiento previo. Pero vayamos por partes. Los ensayos clínicos son, en muchos casos, más confusos y tienen más fuentes de error de lo que nos gustaría. Una manipulación habitual consiste en hacer varios ensayos pequeños, en vez de uno grande, y elegir para publicar sólo los que por azar han resultado ser más positivos. La omisión de los negativos lleva a que las conclusiones sean más positivas de lo que deberían. Estas omisiones no tienen ni siquiera por que ser maliciosas. Se pueden buscar justificaciones de porqué un ensayo no ha funcionado y otro sí. El ensayo peor se hizo en temporada de gripe y esto afectó a los pacientes. Esto es justificar después del hecho. Pero este no es el único problema. Muchas veces, los análisis estadísticos de los resultados son inapropiados. Por ejemplo, hay artefactos debidos al problema de las comparaciones múltiples. También puede que los grupos control no sean apropiados. Puede que los pacientes fuesen jóvenes y los controles más mayores, o que pertenezcan a diferentes clases socioeconómicas o que provengan de diferentes regiones geográficas. En otras ocasiones los errores son incluso más graves. Puede que las conclusiones, simplemente, no se deriven de las evidencias presentadas o que haya fraude. Todos estos problemas suelen ser más abundantes en los estudios hechos por las partes interesadas, ya sean farmacéuticas o proponentes de las pseudomedicinas. Para un excelente repaso de los abusos de las farmacéuticas y de los vendedores de las pseudoterapias os recomiendo los libros “Mala farma” y “Mala ciencia” de Ben Goldacre. Debido a todos estos problemas, los ensayos clínicos de terapias que en realidad no funcionan, no tenderán a ofrecer un resultado unánime, claro y negativo, sino que llegarán a conclusiones equívocas. Siempre nos será fácil encontrar estudios que apoyarán la bondad del tratamiento, incluso aunque el tratamiento sea ineficaz. Estos ensayos clínicos deficientes tienden a compartir algunas características comunes. Incluyen pocos pacientes, se publican en revistas de baja calidad favorables al tratamiento propuesto y están financiados por las partes interesadas. Son estos estudios de baja calidad los que al incluirse en las revisiones sistemáticas inducen conclusiones equívocas del tipo: “No hay evidencias suficientes para llegar a una conclusión definitiva sobre el grado de efectividad del tratamiento”. Un problema de estas conclusiones excesivamente tibias es que son utilizadas por los proponentes de los tratamientos para acallar a los críticos. Usted afirma que el tratamiento no funciona, pero esta fuente reputada afirma, sin embargo, que se necesitan más estudios. Además, cuanto menor sea el efecto del tratamiento propuesto más difícil será llegar a una conclusión clara. Es fácil descartar algo evidente (el Sol no sale por el este), pero no es tan fácil rechazar hipótesis más sutiles (la Luna llena influye en el número de asesinatos).

El charlatán
El charlatán

Después de 200 años de estudios esta es exactamente la situación de la homeopatía. Todavía son muchos los que creen que se necesitan más ensayos clínicos antes de resolver la cuestión. Pero, ¿cuántos más? ¿Existe una solución a estos problemas? Sí, utilizar el método científico.

Medicina Basada en la Ciencia

Las evidencias obtenidas mediante los ensayos clínicos son insustituibles y necesarias, pero no son suficientes. Se necesita algo más. Se necesita que las conclusiones incorporen también los conocimientos básicos de la química y la biología. Conocimientos firmemente establecidos durante siglos de acumulación de evidencias, de experimentación, de observación y de discusión. Debemos tener en cuenta los conocimientos firmemente establecidos, como que la materia está compuesta por átomos y moléculas y los seres vivos por células. Esto no podrá resolver todos los casos anteriormente expuestos, pero sí los más escandalosos.

Se aprende actualizando el conocimiento con nuevas evidencias

El uso de los ensayos clínicos como fuente de conocimiento es imprescindible, pero pretender que esta es la única fuente de conocimiento se puede acabar convirtiendo en el talón de Aquiles de la medicina.

Tomb_of_statistician_Thomas_Bayes,_Bunhill_Cemetery,_London_1
Lápida de Thomas Bayes

Cuando aprendemos, lo que en realidad estamos haciendo es actualizar nuestras ideas previas en base a las nuevas evidencias disponibles.

Conocimiento = Conocimiento previo + nuevas evidencias

Esta idea, que es intuitivamente obvia, ha sido formalizada por estadísticos y filósofos de la ciencia en un tipo de razonamiento denominado inferencia bayesiana. Lo de bayesiano puede asustar, pero simplemente se refiere a Thomas Bayes, el matemático inglés que demostró el teorema en el que se basa este tipo de aprendizaje. Si no has oído nunca hablar de él no eres el único. Su muerte en 1761 pasó sin pena ni gloria y sólo recientemente se ha reconocido la verdadera dimensión de su contribución. En 1969 se restauró su tumba con dinero donado por estadísticos de todo el mundo. Esta forma de razonar refleja además otra característica fundamental de la ciencia. El conocimiento se construye iterativamente. Las evidencias se incorporan en el nuevo conocimiento, que a su vez sirve como conocimiento previo para futuras investigaciones. De este modo el conocimiento va poco a poco incorporando más y más evidencias, y va explicando cada vez más. El conocimiento actual es una Matroska que incluye numerosas capas de evidencias anteriores incorporadas laboriosamente por numerosos pensadores e investigadores pasados.

First_matryoshka_museum_doll_open
Matroska

En el caso que nos ocupa, la inferencia bayesiana nos ayudaría a llegar a una conclusión sobre si la homeopatía funciona o no funciona en base a los ensayos clínicos realizados y al conocimiento previo. Esta consideración del conocimiento previo es la diferencia fundamental con la Medicina Basada exclusivamente en Evidencias. Y no es una diferencia menor, sino que tiene consecuencias profundas. Si evaluamos la probabilidad de que una terapia funcione exigiremos más evidencias cuanto más peregrina sea la terapia. No necesito demasiadas evidencias para que me convenzas de que si salto por la ventana voy a llegar en malas condiciones al suelo, pero exigiré muchas más si me dices que voy a salir volando. El maestro Sagan resumió la idea excelentemente:

“afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias”. Carl Sagan.

Conocimiento previo

El conocimiento previo incluye: conocimientos científicos básicos, ensayos clínicos anteriores, fuentes de financiación de los estudios, identidad de los investigadores y trabajos previos de los mismos, así como cualquier otra evidencia previa relevante. El razonamiento bayesiano resume este conocimiento en la probabilidad de que la hipótesis sea correcta antes de tener en cuenta las nuevas evidencias. Por ejemplo: la probabilidad de que la homeopatía funcione, dada la química y la biología más básicas es tan cercana a cero como la probabilidad de que yo sea Napoleón. Y la probabilidad de que cualquier tratamiento funcione, incluyendo los que tienen estudios previos prometedores en animales, siempre es baja. La mayoría de los tratamientos propuestos no funcionan o no son seguros.

No podemos ignorar el conocimiento acumulado en el pasado

En algunos casos, como el de la homeopatía, la probabilidad de que funcione es tan baja que no tendríamos ni que utilizar recursos en hacer ensayos clínicos. Los recursos siempre son limitados y merece la pena gastarlos en tratamientos más prometedores. Un grupo de médicos con ganas de broma hizo una sátira en la que se burlaban de las consecuencias de ignorar el conocimiento previo. ¿Es el uso de paracaídas un buen método de prevención de muertes por saltos desde aviones? El artículo concluía que dada la falta de ensayos clínicos con grupos control, sin paracaídas, no se podía llegar a una recomendación sobre el uso de los mismos. El razonamiento bayesiano depende de la evaluación del conocimiento previo, pero esto es una fuente de problemas, puesto que distintos investigadores pueden evaluar distintas hipótesis de distinto modo. En el estudio de un crimen un detective puede dar más valor a las pruebas forenses y otro al testimonio de los testigos o a los posibles motivos. Esta es una crítica que, hasta cierto punto, es inevitable. Pero no muestra una limitación exclusiva del razonamiento bayesiano, sino de cualquier investigación racional. Para no alargarnos dejaremos la discusión de estas críticas para otra entrada.

Evidencias

Pero la aproximación bayesiana no difiere solamente en el uso del conocimiento previo, sino también, en el uso de las nuevas evidencias. Podemos verlo mejor si escribimos la fórmula de Bayes.

P(Hipótesis|Evidencia) = P(Hipótesis) * P(Evidencia|Hipótesis) / P(Evidencia)

Lo que es equivalente a lo que habíamos escrito antes:

El conocimiento surge del conocimiento anterior más las nuevas evidencias

El término P(H|E) es lo que queremos saber. ¿Cuál es la probabilidad de la hipótesis, de que la homeopatía o los paracaídas funcionen, dados los conocimientos previos y las nuevas evidencias? El término P(H) es la probabilidad a priori de la hipótesis teniendo en cuenta sólo el conocimiento previo.

Considera tu hipótesis favorita, pero también las demás

El término P(E|H) / P(E) resume cual es la potencia estadística de las evidencias para hacernos cambiar de opinión, para modificar nuestras ideas anteriores. Para hacerlo tiene en cuenta un hecho fundamental, que muchas veces se nos olvida considerar: las evidencias pueden aparecer tanto si la hipótesis es cierta como si no es cierta. Tendemos a pensar que el hecho de que nuestras predicciones funcionen apoya nuestra hipótesis, pero esto no es necesariamente cierto. Imaginemos que quiero probar si la homeopatía funciona y planteo un ensayo clínico en el que doy homeopatía a enfermos de la gripe. Tengo 100 enfermos y a los 100 les doy homeopatía. A las dos semanas evalúo cual es su estado y veo que se han curado los 100. ¿Puedo concluir que la homeopatía cura la gripe? Evidentemente no. Es cierto que los enfermos se han curado, pero no es menos cierto que también se habrían curado si no les hubiese dado la homeopatía porque la gripe suele curarse en una semana por sí sola. La probabilidad de que se curen los enfermos si la homeopatía funciona dividida por la probabilidad de que se curen si no funciona se suele llamar factor de Bayes y nos indica si realmente las evidencias apoyan nuestra hipótesis o no lo hacen.

H. pylori
H. pylori

Un caso en el que el factor de Bayes mostraba una clara potencia estadística fue el de la úlcera de estómago. Barry Marshall, un médico australiano, se tomó un frasco de Helicobacter pylori para demostrar que, a pesar de lo que se pensaba anteriormente, la infección por esta bacteria era una causa de la úlcera de estómago. Si H. pylori no causaba la úlcera, si su hipótesis no era cierta, no debía enfermar, pero si lo era sí debía hacerlo. El resultado es bien conocido, Marshall enfermó en una semana. La evidencia era clara, no sólo porque enfermó, sino porque si no se hubiese infectado a él mismo, no habría enfermado. Posteriormente, además, se trató con antibióticos y se curó, lo cual de nuevo apoyaba la hipótesis. Y no sólo porque se curó, sino porque la gente que no se trataba con antibióticos no solía curarse de la úlcera. Además, después de esta primera prueba se hicieron amplios ensayos clínicos que confirmaron la hipótesis. H. pylori causaba úlceras de estómago. Marshall consiguió evidencias extraordinarias y demostró una hipótesis extraordinaria. Por todo esto le concedieron un merecido Nobel.

Conocimiento

La colaboración Cochrane hace un admirable trabajo en el uso de las evidencias provenientes de los ensayos clínicos, pero para llegar a conclusiones más sólidas debe incorporar los conocimientos previos. Y debe reconocer que el conocimiento forma una red tupida de conclusiones que hace imposible aislar la medicina del resto de la ciencia, de la biología o de la química. Necesitamos las evidencias, pero no sólo las de los ensayos clínicos, sino todas las evidencias, incluyendo las que los pioneros de la física, la química y la biología llevan siglos arrancando al Cosmos. No debemos continuar dilapidando recursos en ensayos clínicos absurdos e inmorales. Es inmoral plantear la evaluación de la homepatía porque tenemos una responsabilidad con los pacientes que nos ceden sus cuerpos y sus esperanzas. No podemos engañarlos ofreciéndoles tratamientos que sabemos imposibles. Es inmoral dilapidar recursos en la evaluación de lo que no puede funcionar mientras los enfermos esperan un tratamiento que puede surgir de la evaluación de lo que sí es prometedor. Las pseudomedicinas no son una alternativa a la medicina, son una alternativa a la realidad. No querer aprender de la realidad, es empeñarse en vivir en el país de las hadas, lo cual, además de un riesgo para nuestra salud, es una traición a nuestra propia integridad intelectual. Para saber más os recomiendo el excelente blog Science-Based Medicine. Esta entrada pretende ser simplemente un resumen de algunas de sus entradas de introducción a la materia.

Kuru, canibalismo y evolución

El kuru es una enfermedad infecciosa similar a la de las vacas locas. Los afectados padecen temblores y fiebre y suelen morir entre tres y seis meses después de que aparezcan los primeros síntomas. La enfermedad sólo ha afectado a los Fore, un grupo de nativos de Nueva Guinea. Originalmente se pensó que era una enfermedad hereditaria, puesto que ocurría en familias, sobre todo en las mujeres y los niños. Varios investigadores pasaron nueve meses con los Fore, pero no encontraron ninguna causa genética.

Cannibals, Papua, circa 1910 https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Cannibals,_Papua.jpg
Caníbales, Papua, circa 1910

Intrigados volvieron tras un tiempo para continuar sus investigaciones. Esta vez se preguntaron: ¿Habrá algo que hagan las mujeres y los niños que no hagan los hombres de las familias afectadas? La respuesta era afirmativa. Los Fore eran caníbales y las mujeres y los niños se comían parte de sus muertos, especialmente el cerebro, durante los ritos funerarios.

Pork brain, ready for cooking. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Porkbrain.jpg
Cerebro.

De vuelta al laboratorio intentaron inducir kuru en primates dándoles de comer parte del tejido cerebral infectado de una víctima de kuru. No lo consiguieron. ¿Tal vez no les habían dado suficiente cantidad de cerebro para comer? ¿Sólo era transmisible a humanos? ¿No se transmitía a través del sistema digestivo, sino por pequeños cortes durante la preparación de la comida?

Encefalopatías espongiformes

A pesar de estos resultados negativos no se descartó la hipótesis. Los síntomas del kuru eran demasiado similares a otras enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la encefalopatía espongiforme bovina (la de las vacas locas) o el insomnio familiar fatal. Estas enfermedades se conocen colectivamente como encefalopatías espongiformes porque el cerebro queda reducido a una especie de mousse esponjosa llena de agujeros.

Cerebro espongiforme
Cerebro espongiforme

Tras los primeros fracasos con los primates se continuó la investigación y, finalmente, se consiguió reproducir la enfermedad. Lo hicieron inyectando un extracto de cerebro afectado directamente en el cerebro de monos y roedores. Estas enfermedades tienen un pronóstico mortal, pero por fortuna tienen una prevalencia (proporción de individuos enfermos en la población) muy pequeña. Algunas son hereditarias y otras, como el kuru o la de las vacas locas, se deben al consumo de alimentos infectados o, en algunos casos, aparecen sin causa aparente. Estos casos se denominan espontáneos. El agente causal de estas enfermedades es muy particular ya que no es ninguno de los sospechosos habituales. No es ni un virus, ni una bacteria, ni un hongo, sino una proteína. Esto es extraordinariamente sorprendente porque las proteínas no son seres vivos, no tienen material genético y no pueden reproducirse ni infectar a nadie. Cuando un virus o una bacteria infectiva entra en un organismo, se dedica a hacer copias de sí misma utilizando la energía y los materiales de construcción generosamente proporcionados por el huésped. La multiplicación desaforada de estos microorganismos patógenos y, en muchos casos, la respuesta defensiva a la infección del sistema inmune del huésped son las que suelen causar los daños. Pero en el caso de estas proteínas no hay multiplicación de la proteína infecciosa sino algo mucho más sutil. Pero para poder explicarlo necesitamos antes entender un poco más sobre cómo funcionan los seres vivos.

Los priones son proteínas, no seres vivos

Los seres vivos están compuestos por distintas moléculas que tienen una clara división del trabajo. Los ácidos nucleicos (el ADN y el ARN) encierran la información del material genético. Esta es la información que dicta cómo debe organizarse el metabolismo en el ser vivo y es la que se copia para crear una nueva generación, para reproducirse. Los virus, las bacterias, las mariposas, los tomates y los tiburones blancos tienen ácidos nucléicos. Son la característica esencial de la vida. Pero a pesar de ello los ácidos nucléicos, especialmente el ADN, son moléculas químicamente muy aburridas. Básicamente su función es no hacer nada. Podríamos compararlos con los libros de texto de un ingeniero, son interesantes, pero no hacen nada. ¿Quiénes son las máquinas pues? Las proteínas. Del mismo modo que los libros del ingeniero indican cómo deben construirse las máquinas, los ácidos nucléicos indican cómo deben construirse las proteínas, las máquinas celulares que están encargadas de realizar la mayor parte de funciones esenciales en el ser vivo. Las proteínas causantes de las encefalopatías espongiformes no tienen ADN ni ARN y, por lo tanto, no pueden reproducirse. ¿Qué hacen pues? Modifican la estructura tridimensional de las proteínas de su mismo tipo que encuentra en la víctima. A este tipo de proteínas se les denomina priones.

Estructura tridimensional del prión humano
Prión humano

En las proteínas la estructura tridimensional es fundamental para su función. La proteínas están compuestas por una cadena lineal de aminoácidos, es decir, por una serie de aminoácidos unidos uno detrás de otro en una secuencia muy precisa, que los ácidos nucléicos establecen. Pero su función no está determinada por esta cadena lineal. Una vez que la proteína se sintetiza se pliega en una estructura tridimensional determinada y es esta estructura la que determina su función. El modo en que la lista ordenada de aminoácidos da lugar a una estructura tridimensional es uno de los grandes problemas abiertos de la biología actual.

Los priones modifican la estructura de las proteínas

Cuando las proteínas pierden su estructura tridimensional correcta, pierden su función, a pesar de que su composición química es exactamente igual a la anterior. El ejemplo más cotidiano de destrucción de la estructura tridimensional es el de la tortilla. Cuando calentamos un huevo lo que sucede es que las proteínas que lo componen pierden su estructura y acaban convertidas en una maraña inservible. Cocer un huevo es destruir la estructura de sus proteínas y esto es lo que hacen los priones. La proteína de los priones está en cerebro sano y que tiene una estructura y unas funciones celulares concretas, que no conocemos del todo. Como las proteínas del huevo, esta proteína puede estar en su estructura correcta o en una incorrecta. La particularidad del prión radica en que su estructura incorrecta promueve la destrucción de la estructura correcta en las proteínas de su tipo con las que entra en contacto. Esta es la clave de su modo de actuación.

Huevo con proteínas desnaturalizadas
Huevo frito, proteínas desnaturalizadas

Cuando un prión entra en un cerebro se encuentra con proteínas con la estructura correcta y las modifica para que adquieran la estructura incorrecta. A su vez estas proteínas desestructuradas entran en contacto con otras proteínas correctas y vuelven a estropearlas. Esto produce una reacción en cadena que acaba por destruir el cerebro. Pero volvamos a los caníbales. ¿Qué tienen los cerebros de los supervivientes que sea tan notable? Pues tienen proteínas inmunes a la acción de los priones. Es decir, que aunque se coman un cerebro infectado y los priones lleguen a su cerebro, sus proteínas no son susceptibles de estropearse. ¿Cómo lo han conseguido? Mediante selección natural. La práctica cultural de comer cerebros de enfermos hizo que muchos de ellos enfermasen y muriesen, como cualquiera de nosotros moriría, si decidiese hacer lo mismo. Al menos esto es lo que le pasó a la mayoría. Unos pocos individuos, que no conocemos, debían de tener una mutación en la proteína del prión. Esta mutación puede que no otorgase ninguna ventaja a su portador en condiciones normales, pero si el portador decidiese hacerse caníbal y comerse el cerebro de su padre enfermo sí le conferiría una gran ventaja ya que los priones invasores no podrían convencer a sus proteínas de cambiar a la estructura errónea y, por lo tanto, sería inmune a la enfermedad.

El canibalismo seleccionó mutaciones protectoras

Lo que este portador debió ver es que la mayoría de miembros de su familia y de las familias de alrededor iban muriendo, pero que él se mantenía sano (y harto de cerebros de víctimas). Este superviviente debió de tener más hijos que los afectados por la enfermedad, dado que morirse suele limitar bastante la capacidad de engendrar hijos. Con el tiempo sus descendientes, que habrían heredado la mutación protectora, se hicieron más frecuentes en la población y esto es exactamente lo que se ha visto. En la población de los Fore se ha encontrado, secuenciando el ADN de muchos individuos, que muchos de ellos tienen una mutación en el aminoácido 129 de la proteína en cuestión, concretamente la metionina (un aminoácido) que suele encontrarse en esta posición está cambiada por una valina (otro aminoácido). ¿Demuestra esto que esta mutación es la causante de la protección frente al kuru? No. La mutación podría encontrarse en esta población simplemente por azar. Podría ser que el cambio en el ADN que constituye la mutación estuviese en los Fore simplemente por casualidad, que no tuviese nada que ver con el canibalismo y el kuru. ¿Cómo se ha comprobado que la mutación sí tiene que ver con el kuru? Haciendo un experimento en el que la única variación destacable era la presencia de la mutación. Esto no puede hacerse en humanos porque sería inmoral infectar gente con y sin la mutación. El experimento se ha hecho en ratones transgénicos. En algunos se ha introducido una copia del gen con la mutación y en otros sin la mutación. Después se han infectado los ratones con extractos de cerebro de afectados por distintas enfermedades. El resultado ha sido que los ratones con el gen mutante son inmunes a todo lo que les han inyectado y, sin embargo, los ratones con el gen normal han enfermado.

Still frame from the animated cartoon
Superratón

Los seres humanos, y el resto de seres vivos, somos parecidos a los demás individuos de nuestra especie, pero no idénticos. Una excepción a esto son los gemelos idénticos. Dos gemelos idénticos tienen una identidad prácticamente total en su ADN, por eso son tan similares. El resto de nosotros somos diferentes porque aunque nuestras secuencias de ADN, nuestros genomas, son muy parecidos no son idénticos. El genoma humano tiene unas 3000 millones de posiciones, de nucleótidos, de letras. Puede que usted tenga una A en la posición 101.143.521 y su vecino del quinto tenga una mutación, por ejemplo una T.

Hay millones de cambios en el genoma

Hay proyectos de investigación encargados de catalogar todos estos cambios. En la mayoría de los casos estas  variaciones son completamente inócuas y en otras, por desgracia, pueden causar problemas. La forma de elaborar este catálogo es leer el ADN, el genoma, de muchos individuos y compararlos. Como hay muchos cambios en la especie humana, bastantes millones, si comparamos dos individuos cualesquiera, siempre encontraremos millones de cambios entre ellos, incluso aunque sean familia cercana.

Variacion Humana
Variación humana

Estas variaciones son la base sobre la que trabaja la evolución. En la población de los Fore, y muy posiblemente en otras, debía de haber individuos con la proteína normal y la mutante y el canibalismo seleccionó en esa población la versión mutante. Esto muestra claramente dos características de la selección natural. La primera que la selección actúa sobre una variación preexistente. No fueron el canibalismo ni el kuru los que hicieron aparecer la mutación, simplemente la seleccionaron. La selección elige mutaciones del catálogo disponible, no crea mutaciones. La segunda que la selección depende del ambiente. Esta mutación no se ha seleccionado en otras poblaciones, porque no es habitual comerse el cerebro de los enfermos. Esta mutación sólo es útil en el caso de que el ambiente incluya esta práctica. Pero esta característica no es algo particular de este caso, sino un rasgo general de la selección natural. El efecto de una mutación siempre deberá ser tenido en cuenta en un ambiente concreto. Es una gran ventaja tener una piel menos susceptible a los rayos del Sol si vives al sur del Sáhara, pero no lo es si vives al norte de Estocolmo. Es una gran ventaja poder digerir la leche si bebes leche, pero no lo es si no lo haces.

La selección natural depende del ambiente

En el caso de los Fore el ambiente ha cambiado. Ya no son caníbales y el kuru se considera una enfermedad erradicada, por lo que la mutación ya no tiene ninguna ventaja. A pesar de ello este caso nos muestra claramente el funcionamiento y la velocidad de la selección natural. Suele pensarse que la selección requiere miles de años para actuar y que no debe haber habido cambios en los humanos o en otras especies en épocas históricas. Nada más lejos de la realidad. Los ejemplos de cambios debidos a la selección natural en tiempos históricos son abundantes y este es un ejemplo de ellos. Los Fore afirman haber adquirido la costumbre de comerse a sus muertos recientemente, después de que apareciesen por Nueva Guinea los primeros aviones. Más información: El artículo en el que se describe la nueva mutación en los Fore.